Seleccionar página

Además de ser una de las islas más chulas del Caribe, Cuba tiene una personalidad arrolladora. Conocer el país puede ser una de las experiencias más increíbles de tu vida, pero si de verdad quieres sacarle el máximo partido a tu aventura, hay una serie de cosas que debes saber.

En este post compartimos un montón de ideas para que tengas muy claro qué ver y qué hacer en La Habana y Varadero, junto con algunos trucos para que no desaproveches ni un segundo de tu viaje. 

Eso sí, antes que nada queremos advertirte de que en Varadero tendrás más la impresión de estar en Miami, Florida, que en Cuba. Los gigantescos complejos hoteleros te darán la bienvenida al antro del turismo de masas, ese que tanto detestamos. 

Así que en este artículo más bien vamos a hablarte de La Habana y de cómo puedes disfrutar del slow travel, la gente, la cultura y los detalles cotidianos, que realmente es lo que mola cuando uno viaja. ¿O no? 

¡Vamos a ello! 

La Habana Vieja es el alma y el corazón de Cuba. La parte más antigua de la capital tiene un aire decadente y ajado que la hace única en el mundo. Solo aquí y en Venecia hemos tenido la sensación de que las fachadas deslucidas y las ventanas de madera envejecidas son parte importante de la belleza del lugar.

Debido a la naturaleza cosmopolita de su historia, La Habana Vieja es reflejo de una mezcla de estilos  de diferentes épocas. Por eso, el simple hecho de pasear por su callejuelas y sentarte a contemplar el ambiente, sus colores, escuchar a sus músicos y ver el ir y venir de la gente es algo que merece la pena.

Siéntate en el Malecón y disfruta del atardecer

El Malecón es uno de los paseos marítimos más inspiradores que hemos visto. Se extiende a lo largo de ocho kilómetros y tiene un larguísimo muro que es símbolo de la ciudad

Aquí se dan cita a diario músicos callejeros, vendedores ambulantes, poetas, pescadores y artistas que le dan un toque muy nostálgico al lugar.

El vaivén del mar añade aún más encanto a la zona, que es una joya a cualquier hora del día, pero que al atardecer gana aún más encanto y autenticidad. Cuando las luces de las farolas comienzan a fundirse entre los claroscuros de La Habana, el espectáculo es alucinante.

Recorrer este evocador espigón es algo obligado en La Habana. Ningún viaje a Cuba está completo sin un paseo por el Malecón.

Date una vuelta en cocotaxi

Los cocotaxis son los taxis de Cuba y se ven especialmente en La Habana. Estos divertidos vehículos tienen tres ruedas y capacidad para dos o tres personas. 

La cáscara del cuerpo es amarilla y suele ser redonda, dándole la apariencia de medio coco. Aunque son ruidosos, generalmente cuestan menos que los taxis regulares.  Algunos de ellos funcionan con un pequeño motor que ayuda en el arranque y en las cuestas, pero nunca hace que el conductor deje de tener que pedalear. 

Subirte a uno es una experiencia similar a montar en un tuk tuk en Asia. Es decir, algo imprescindible.

Come en la casa de algún particular

En La Habana hay locales geniales en los que podrás probar los platos típicos caribeños. Hay algunos muy pintorescos y tradicionales, con música en vivo, y otros con un estilo un poco más occidental.

Aquí te dejamos el TOP 10 de los mejores restaurantes de la ciudad, según la opinión de sus clientes en Tripadvisor.

Pero si hay algo que mola de verdad es comer en casa de algún particular. En la ciudad es muy fácil encontrar este tipo de propuestas, e incluso existen las llamadas «ventanitas», que no son más que ventanas a la calle en las que puedes comprar algo rápido y a precio low cost.

Nosotros comimos con una familia que nos preparó una langosta acompañada de «moros y cristianos», una guarnición muy típica a base de arroz y frijoles, y plátano frito. ¡No te vayas de Cuba sin probar estas delicias!

Flipa con la Catedral de La Habana

La catedral se encuentra en pleno corazón de La Habana Vieja. La fachada es chulísima y en sus interior esconde varias reliquias, sagrarios y tumbas de personajes cubanos ilustres.

Además, se puede subir al campanario por unos 2 CUC para disfrutar de unas vistas preciosas de la ciudad. 

El histórico edificio está rodeado por la plaza que lleva su nombre, donde se encuentran mansiones de la nobleza habanera, como el Palacio del Marqués de Arcos o la casa de los condes de Casa Bayona, que en la actualidad es el Museo de Arte Colonial.

En la zona suele haber músicos callejeros, vendedores ambulantes y personas disfrazadas y dispuestas a hacerse fotos con los turistas a cambio de unas monedas. 

Visita el Capitolio y la Plaza de la Revolución

No puedes irte de la Habana sin ver el Capitolio, el emblemático edificio construido en 1929 e inspirado en el de Washington. Abierto al público, es uno de los centros turísticos más visitados de la ciudad y uno de los iconos arquitectónicos de La Habana. Además, está considerado el edificio más imponente de la ciudad.

Por su parte, la Plaza de la Revolución es una de las más grandes y abiertas del mundo. Allí podrás ver el monumento a José Martí y el Ministerio del Interior, con la incónica imagen del Che Guevara en la fachada. 

La plaza está enclavada en la intersección de las avenidas Paseo y Rancho Boyeros, importantes arterias de la ciudad de La Habana. 

Tómate un mojito o un daiquiri mientras disfrutas de la música en la calle

En La Habana es habitual ver a cubanos bebiendo ron con pajita en tetrabrick como si de un batido de chocolate se tratase. Pero como sabemos que eso es mucha tela para el body, te recomendamos mejor probar un mojito tradicional. O  los que surjan.

Uno de ellos intenta que sea en la Bodeguita del Mediodonde dicen que se inventó el famoso cóctel, aunque es más caro que otros sitios (unos 5 CUC). Igualmente, en La Floridita puedes probar los que dicen que son los mejores daiquiris del La Habana, pero igualmente el precio es un poco más alto que en otros lugares de la ciudad.  

Conoce la fábrica de puros y compra solo en tiendas oficiales 

Te ofrecerán muchos por la calle, pero si de verdad quieres comprar calidad, lo mejor es hacerlo en tiendas oficiales, como La Casa del Habano.

Evidentemente todos los puros que te ofrezcan en Cuba son de tabaco cubano, pero existe un submundo que comercia con los puros de segunda o tercera, falsificando las vitolas y las cajas que lo contienen. 

La fábrica más antigua y famosa de La Habana no podía ser otra que la de uno de los productos cubanos por excelencia. Y lejos de las impresionantes y modernas máquinas, allí se fabrican puros a mano en una tradición que identifica a Cuba como pueblo. 

Los cubanos consideran a la Real Fábrica de Tabacos Partagás, que así se llama, como un auténtico tesoro nacional. Escondida en la calle de la Industria, justo detrás del Capitolio y muy cerca del bullicio del Paseo del Prado, fue fundada en 1845. 

De aquí salen y se exportan al mundo algunas de las marcas más conocidas, como Cohiba, Monte Cristo o Romeo y Julieta.

 

Relájate todo lo que puedas en las playas de Varadero

Cuba no se limita a Varadero, existen playas abiertas de arena blanca en cualquier otra parte de la costa, pero como fue el lugar que nosotros visitamos, vamos a darte nuestra opinión al respecto. 

Como te hemos dicho al principio, Varadero es el estereotipo perfecto del turismo de masas.  Clubes de buceo, salidas en barco o en moto acuática, kitesurf… Aquí encontrarás todo lo necesario para ocupar el tiempo.

Eso sí, ya que estás aquí, intenta relajarte y disfrutar todo lo posible de la comodidad de una tumbona y una sombrilla (cosa que al final se agradece).

Además, como la mayoría de los hoteles son todo incluido, puedes rendirte a los encantos de tener barra libre de comida y bebida 24 horas…

Y si vas con amigos, como fue mi caso, puede ser una buena oportunidad para pasarlo en grande. O para aprovechar el tiempo, recargar pilas y poner en orden tus próximas metas y objetivos.

No sé por qué extraño motivo la playa me resulta un lugar perfecto para pensar. ¿Te sucede lo mismo?

Alquila una barca y navega por las aguas cristalinas

Esto sí que moló. El agua del Caribe es cristalina, calentita y ofrece unas vistas impresionantes del fondo marino, incluso si navegas mar adentro. 

Nosotros alquilamos una barca y disfrutamos un montón viendo los corales, los pequeños peces, nadando y contemplando los diferentes tonos de azul… En definitiva, puede ser una buena oportunidad para tomarte un momento de desconexión al final de tu viaje antes de volver a casa. 

¡Y ahora es tu turno! Cuéntanos qué te ha parecido este post, dinos si tienes alguna pregunta o comparte tus inquietudes y planes viajeros para que podamos seguir charlando en los comentarios. ¡Hasta ahora!

¿Te gustaría tener un trabajo que te permita vivir viajando?

Descarga la guía y accede a nuestro entrenamiento gratis por email. Te contamos paso a paso cómo puedes crear tu negocio digital y automatizarlo al máximo para trabajar 100% en remoto.